Observatorio de Drogas

Investigación etnográfica en el ámbito de los consumos de drogas

Metodología

Marco metodológico

Objetivos

El Observatorio Etnográfico es un sistema para conocer los consumos de drogas de los jóvenes en sus contextos habituales de interacción (escenarios de sociabilidad). Complementa a otras estrategias y sistemas existentes. Se basa en la articulación de diversas estrategias de investigación y utiliza diversas técnicas para recoger informaciones y datos de primera mano, contrasta y analiza de forma constante la información recogida y aporta una imagen panorámica de la realidad estudiada. Es un sistema de información continua que aporta resultados de forma más rápida que otros sistemas y estrategias para fundamentar y orientar el diseño de actuaciones preventivas y de reducción de riesgos.

Los objetivos específicos son los que siguen:

  • Conocer los consumos de drogas.
  • Relacionar los consumos con determinadas características de los consumidores.
  • Identificar nuevas tendencias de consumo.
  • Conocer el alcance y difusión de las innovaciones (patrones emergentes).
  • Describir las tendencias de consumo consolidadas y los cambios que puedan producirse en éstas.
  • Conocer las características de los escenarios de consumo de drogas.
  • Describir los desplazamientos e itinerarios en los escenarios de ocio y consumo.
  • Profundizar en las percepciones y valoraciones que sobre los efectos positivos y negativos de los consumos sustentan los consumidores.
  • Identificar las consecuencias positivas y negativas de los consumos de drogas teniendo en cuenta los estilos de vida, los contextos y los itinerarios.
  • Aproximarse a las características del mercado al por menor, en relación a la disponibilidad y accesibilidad; a los precios y calidades; a las nuevas ofertas y al autocultivo.
  • Proponer estudios de aspectos que requieran una mayor profundización.
  • Proponer orientaciones para el diseño de políticas de reducción de daños.

Población y temas en estudio.

La población diana general son los jóvenes consumidores de drogas (“de fiesta”) en ámbitos recreacionales, de 14 a 35 años. La franja de edad de 18 a 24 años merece una atención especial porque en esas edades los consumos se incrementan; los adolescentes (entre 14 y 17 años) también son considerados de forma especial por varias razones: actualmente se observa un descenso en las edades de inicio al consumo; se trata del sector poblacional que se incorpora por primera vez al mundo del ocio nocturno y porque algunos adolescentes incorporan antes y siguen con más intensidad las innovaciones.

Los consumos problemáticos de heroína y otras drogas no son objetivo del Observatorio Etnográfico, puesto que son estudiados por sistemas de indicadores específicos. Tampoco son objeto de estudio las poblaciones juveniles marginalizadas. No obstante, los patrones de consumo de esas poblaciones serán tenidos en cuenta y estudiados con mayor profundidad en el caso de que se difundan a otros grupos de jóvenes.

El Observatorio Etnográfico introduce la perspectiva de género en sus exploraciones puesto que: la percepción del riesgo; la incorporación de pautas de reducción de riesgos y cuidados; los motivos, la frecuencia y cantidades de consumo; la imagen del consumidor; el gasto que realizan en la compra de las distintas sustancias; y la proporción de consumo de sustancias legales e ilegales son diferentes entre hombres y mujeres. En este sentido, las maneras de afrontar los riesgos de la mayoría de las jóvenes deben analizarse con mayor profundidad porque pueden aportar claves para el diseño de políticas de reducción de los riesgos.

Para el estudio de la población joven consumidora se han diseñado distintos instrumentos de aplicación rápida adecuados a cada contexto, situación y subpoblación. Los temas que interesan al Observatorio Etnográfico se recogen especialmente mediante contactos de campo, formalizados en diversos grados, con los miembros de las redes.

Los temas considerados, congruentes con los objetivos, son los siguientes:

  1. Jóvenes, características, modas y estilos. A pesar de la tendencia uniformizadora producida por el fenómeno de la globalización, en todas las sociedades existen particularidades locales que deben ser estudiadas. Se buscan, además, todas aquellas características sociodemográficas diferenciales que permitan clasificar a los jóvenes y relacionar los tipos analíticos que surjan de la comparación constante de la información con los consumos y sus características; especialmente, aquéllas que puedan explicar determinados riesgos y las que permitan plantear alternativas para reducirlos.
  1. Contextos y ambientes. Análisis de los lugares o escenarios de consumo y de ocio de los jóvenes, sus características, estructura y funcionalidad. Las actividades que en ellos realizan los jóvenes y entre éstas el consumo de diferentes drogas. Los distintos ritmos temporales en las salidas y los consumos de drogas y otras actividades relacionadas con la oferta de los espacios: días laborables y festivos de la semana; ciclo anual (verano, fiestas del ciclo anual –Navidad-, fiestas patronales, etc.) y ciclo vital (cumpleaños, despedidas de soltero…).
  1. Drogas y consumos (sustancias, experiencias, prácticas y patrones de consumo). Cuáles son las sustancias más utilizadas tanto legales como ilegales; cómo las utilizan; frecuencia de consumo; cantidades, mezclas, etc.
  1. Efectos de las drogas, percepción que tienen los consumidores de drogas sobre los efectos positivos y negativos de las sustancias; y las estrategias seguidas para potenciarlos o minimizarlos.
  1. Mercado a pequeña escala (funcionamiento, accesibilidad, calidades y precios). Interesa de forma especial la incidencia en las pautas de consumo en general.
  1. Itinerarios. Estudio de los desplazamientos de los jóvenes durante sus salidas festivas; duración; lugares frecuentados; actividades desarrolladas, y otros temas relacionados. Todo ello diferenciado según las variaciones estacionales (especialmente verano y vacaciones) y durante la semana (días laborables y fin de semana).
  1. Consecuencias derivadas o relacionadas con el consumo y con el estilo de vida. Consecuencias sociales en los ámbitos relacional, educativo y laboral; consecuencias económicas y sanitarias. Interesa especialmente analizar la implicación en accidentes de tráfico y en general todos los comportamientos de riesgo y las estrategias adoptadas para reducirlos.
  2. Normalización: Estudiar el estado de la normalización por parte de los diferentes colectivos de jóvenes y para cada una de la substancias. La normalización se relaciona con la aceptabilidad de los riesgos asosicados a los consumos, estudiar las implicaciones psicosociales de la normalización y la aceptabilidad de los riesgos permitirá diseñar políticas de intervención más efectivas y eficientes.
  3. Implicaciones para las políticas de drogas: Investigar los consumos de drogas permite conocer como afectan las actuales políticas de drogas en los riesgos y daños de los consumidores de drogas. El análisis de las políticas de drogas permitirá ofrecer recomendaciones para mejorarlas y con la finalidad que las drogas provoquen los mínimos daños posibles.

El observatorio etnográfico forman parte de la estrategia que se utiliza en las fases prospectivas de campo de las investigaciones socio-antropológicas y se mantiene activo a lo largo de cada ciclo de recogida de datos (un año). En este proceso, la información se recoge mediante diferentes técnicas y aplicaciones y es analizada de forma continua: un funcionamiento dinámico que tiene en cuenta los indicios recogidos como guía para orientar las siguientes prospecciones. Un esquema corregible (Agar, 1992) que acumula indicios, informaciones y datos, los triangula (diversas fuentes, aplicaciones y técnicas; Denzin, 1970), los contrasta buscando la saturación (se consigue cuando nuevas informaciones no aportan diferencias sustantivas con relación a lo conocido; Glaser, Strauss, 1967) y pone a prueba las conclusiones provisionales que se derivan del análisis continuo (comparación constante; Glaser, Strauss, 1967). Se ofrecen solamente aquellos datos que han sido suficientemente contrastados y probados mediante diferentes fuentes y procedimientos.

El núcleo del Observatorio etnográfico son las redes de campo de cada colaborador que están constituidas por consumidores, profesionales del mundo de la noche y por otras personas relacionadas con los jóvenes, el ocio o las drogas. Las redes se mantienen activas todo el año y las personas que las integran informan de hechos concretos, fundamentados, sobre las áreas o temas que conocen mejor. Asimismo, hay una red de informantes clave, configurada como panel, compuesta por profesionales y expertos que son entrevistados con profundidad una o dos veces al año sobre su área de conocimiento y experiencia. Estas redes de campo y de informantes clave aportan el núcleo de la información cualitativa y no estandarizada.

 La información de campo proviene de los equipos de campo y se obtiene mediante contactos y entrevistas con un bajo nivel de formalización con los integrantes de las redes de informantes. Respecto a las redes, debe tenerse en cuenta que el sistema, por razones diversas (en especial, mantenimiento de la confidencialidad y garantía del anonimato), no recoge información nominal que permita un contacto directo con las personas que las integran al margen de los propios miembros de los equipos de campo. Así, si alguno de ellos se desvincula del sistema su red también se pierde, de forma que los responsables deben buscar un nuevo colaborador que cubra un ámbito similar y con una red equivalente.

Este proceso constituye un factor de inestabilidad inevitable en el sistema pero debe ser asumido así, ya que las redes son básicas para acceder a la información más importante del sistema. A otra escala, este proceso se reproduce en las redes de cada colaborador con pérdidas e incorporaciones continuas de distintos miembros de su red. El objetivo esencial aquí es mantener las redes en estado latente, vigilando su estabilidad, y conectadas al sistema para ser activadas en cualquier momento.

Los colaboradores, además, realizan observación directa en fiestas y escenarios de sociabilidad. El resultado se registra en un informe breve, ordenado temáticamente, que aporta información valiosa sobre el contexto y que ayuda a interpretar la obtenida mediante otras aplicaciones. Además, recogen la información que se incorpora a las bases de datos. Estas bases son encriptadas, tienen el acceso restringido ya que se garantiza de forma absoluta el anonimato de todos los informantes; esta garantía se extiende a toda la información recogida.

El sistema cuenta también con una red de informantes clave. Los miembros de esta red son, por definición, personas con un elevado conocimiento directo, sustantivo y fundamentado, de un área de interés. Esta red, configurada como un panel, es más estable porque sus integrantes son conocidos en el sistema, aunque con alguna excepción (traficantes), y pueden ser contactados tanto por los coordinadores como por los entrevistadores especializados del equipo de investigación. En general, son expertos o profesionales y son entrevistados formalmente (entrevistas abiertas) sobre su área de conocimiento.

El observatorio etnográfico utiliza dos instrumentos estandarizados: la encuesta en discotecas, zonas de bares y pubs que se aplica una noche, y la encuesta de itinerarios, aplicada a lo largo del año a los miembros de las redes de campo que son consumidores de drogas.

Estructura y funcionamiento del Observatorio Etnográfico

El sistema tiene una estructura de recogida de información basada en un organigrama jerárquico descentralizado con diferentes coordinadores territoriales que mantienen una relación continua y directa con los colaboradores de dichos equipos.

Los responsables del Observatorio Etnográfico y los responsables de los equipos de campo provinciales, se reúnen periódicamente para evaluar la situación, analizar la información recogida y tomar decisiones. Además el equipo directivo mantiene contacto permanente con los responsables de los equipos de campo provinciales del SICCAM y los colaboradores de campo. Todo el equipo se reúne diversas veces al año para coordinar fases clave del proceso y los contactos entre coordinadores, responsables y equipos de campo son continuos.

Cada colaborador, bajo la supervisión de los coordinadores y equipo directivo, mantiene activa su propia red de informantes y asegura el flujo de información de cada red al sistema.

 

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